El alcohol es un agente deshidratante y, por tanto, la cerveza no es ideal para procurarnos una buena hidratación. Sin embargo, también contiene elementos beneficiosos para nuestro organismo, por lo que puede resultar recomendable su consumo moderado.

Calorías de la cerveza, con alcohol y sin alcohol

En líneas generales, 33cl cerveza (una lata) sin alcohol estaría sobre las 56Kcal, mientras que la misma cantidad con un volumen de alcohol de un 5% contiene unas 150Kcal. A más volumen de alcohol, las calorías aumentan (un gramo de alcohol equivale a 7Kcal) y, a su vez, cervezas más suaves, pueden tener menos calorías, aunque la regla del alcohol puede ser variable en función de los ingredientes utilizados para elaborarla. De ahí que beber cerveza en exceso favorezca la obesidad abdominal (la conocida barriga cervecera).

A su vez, el índice glucémico de la cerveza es alto, como media de 70, aunque variable en función de los componentes empleados para elaborarla.

Nutrientes de la cerveza

Hay gran diversidad de cervezas, y pueden poseer más de 2.000 componentes que proceden de ingredientes como el lúpulo y la cebada, la malta, el trigo, pero también frutas, hierbas, cacao, etc.

En consecuencia, aunque la cerveza es en un 95% agua, contiene nutrientes. El 4% es hidratos de carbono, y resulta muy baja en proteínas y grasas. Sin embargo, es rica en minerales como potasio, cromo o magnesio, y pobre en sodio (causante de retención de líquidos y poco recomendable para personas con hipertensión). A su vez, contiene vitaminas del grupo B e ingredientes como cebada y lúpulo, por ejemplo, tienen propiedades antioxidantes por su riqueza en flavonoides.

A su vez, el consumo moderado de cerveza disminuye las posibilidades de desarrollar cálculos renales y, como bebida alcohólica, siempre a partir de una ingesta moderada, también baja el riesgo de enfermedades coronarias.

Desventajas de la cerveza

Además de la barriga cervecera, la cerveza en exceso puede producir ardores, acidez o reflujo gastroesofágico, pues por su composición, fomenta la secreción del ácido gástrico.

Por otra parte, como bebida alcohólica, aún en pequeñas cantidades, afecta a las capacidades motoras y a la atención, por lo que no se recomienda a la hora de conducir.

Escrito por:uranda

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