Durante la última década, en Estados Unidos han crecido los establecimientos que ofrecen zumos verdes en sus cartas, y en España ya empiezan a aparecer también. Ligados al movimiento de alimentación raw food, los zumos verdes son ideales para fomentar una alimentación equilibrada, ¿por qué?

¿Qué son los zumos verdes?

Los zumos verdes se obtienen licuando esencialmente vegetales de hoja verde como lechuga (sobre todo romana), espinacas, acelgas, col rizada, rúcula, berros y otros brotes, perejil, cilantro, etc. Además de tallos como el apio y hortalizas como el pepino por su contenido en agua, y alguna fruta de bajo índice glucémico como la manzana.

En conjunto, lo que se genera con un zumo verde es un cóctel de vitaminas y minerales, pues los vegetales verdes tienen gran densidad nutricional y, además, al consumirse en crudo, las conservan todas, sin perderse en procesos de cocción.

¿Cuándo tomar zumos verdes?

A pesar de este alto aporte de micronutrientes, los zumos verdes no son sustituto de ninguna de las comidas principales de una alimentación equilibrada, ni hacen que debamos ingerir menos vegetales en las mismas. Lo ideal es tomarlos en ayunas, por las mañanas, o bien antes de alguna de dichas comidas.

Ventajas de los zumos verdes

Además del aporte en vitaminas y minerales, los zumos verdes benefician a nuestro cuerpo porque:

  • Son una buena fuente de antioxidantes. Los antioxidantes combaten los radicales libres, moléculas que intervienen en el proceso de envejeciemnto. Por lo tanto, los zumos verdes contribuyen a frenarlo y son muy beneficiosos para la piel.
  • Contribuyen a una mejor oxigenación de la sangre. La clorofila tiene una estructura molecular muy similar a la hemoglobina, que es la molécula de la sangre encargada de transportar el oxígeno por nuestro organismo. Los zumos verdes son ricos en clorofila (es la que da el color verde a las hojas), y al ingerirla, esta se transforma fácilmente en hemoglobina, lo cual beneficia a la oxigenación del cuerpo.
  • Equilibran el pH del organismo.De modo natural, el pH de nuestra sangre oscila entre el 7,3 y 7,4, ligeramente alcalino. Sin embargo, la alimentación occidental tiende a hacer que este pH sea más ácido, con sus consecuencias para la salud (ver aquí, en dieta alcalina). Los zumos verdes ayudan a compensar este efecto.

Una receta de zumo verde

A modo de ejemplo, una receta de zumo verde se puede elaborar con dos puñados de espinacas frescas, 2 ramas de apio, medio pepino, una manzana, unas ramitas de perejil y un trocito de jengibre. Todo ello se debe licuar y, según la licuadora, incluso colar.

Lo ideal, sin embargo, es ir variando los vegetales, de modo que espinacas se pueden cambiar por lechuga u otros brotes, el perejil se puede sustituir por cilantro y la manzana por otras frutas de bajo índice glucémico, como la fresa, que queda deliciosa con rúcula, etc.

Escrito por:uranda

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