La obesidad se considera la pandemia del siglo XXI, y en ella influyen tanto los hábitos alimenticios como el estilo de vida, que viene influenciado, entre otros aspectos, por las transformaciones sociales, económicas y culturales de nuestra sociedad. ¿Cuáles son aquellas que fomentan el aumento de peso? Ser conscientes de ellas nos puede ayudar a controlarlas.

El aumento del sobrepeso y la obesidad

En España, tradicionalmente caracterizada por una saludable dieta mediterránea, se ha constatado que en los últimos 15 años se ha duplicado el número de adultos obesos, y uno de cada 3 niños padece sobrepeso. Los motivos están ligados a una serie de factores socio-económicos que se han venido fraguando desde mediados de los años 80, y que desdibujan o hacen menos accesible esa dieta mediterránea más el estilo de vida mediterráneo que había mantenido a raya la pandemia del siglo XXI.

El mercado y los hábitos de consumo

La comida se dibuja desde los medios como un producto de consumo más que como una necesidad, y a nivel de márqueting, dos aspectos inciden de forma directa en los hábitos de consumo: el precio y la accesibilidad.

En este sentido, los precios de alimentos saludables como frutas y verduras se han encarecido frente a los productos de alto valor calórico (y a menudo, bajo valor nutricional), que han ido bajando de precio. Además, ha aumentado su oferta (hay más, y más diversos), y más comercios donde adquirirlos. Así, por ejemplo, un menú en un establecimiento de comida rápida puede costar la mitad que uno basado en la dieta mediterránea (ver aquí los riesgos de la dieta global).

Estilo de vida y tecnología

El desarrollo económico ha implicado que disminuya el consumo energético en nuestras actividades diarias, aunque a menudo se consumen más calorías y de ahí el aumento del sobrepeso y la obesidad.

Así, por un lado, en las sociedades desarrolladas baja la ocupación en sectores de trabajo físico, y aumenta en sectores de trabajo sedentario (ver aquí sedentarismo, factor de riesgo para tu peso y tu salud).

Por el otro lado, a nivel de ocio, los inventos disminuyen el gasto energético: desde el vehículo privado hasta las escaleras mecánicas, pasando por televisión, ordenadores, tablets, videoconsolas, etc. Así, por ejemplo, pasamos del gasto calórico que implica comprar por la calle (2.500Kcal/semana) al gasto calórico que implica comprar en un centro comercial (1.000 Kcal/semana).

Escrito por:uranda

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