Las dietas cetogénicas son aquellas que crean un estado de cetosis. Esta es una situación metabólica que se produce por un bajo consumo de carbohidratos o glúcidos que lleva a los cuerpos cetónicos a descomponer grasas para obtener energía. Por ello, muchas dietas inducen al organismo a este estado de cetosis y la dieta Keto, últimamente de moda, maximiza este proceso. Pero, ¿cómo funciona? ¿qué implica exactamente? ¿Hasta qué punto es efectivo?

Estado de cetosis y dietas cetogénicas

El estado de cetosis se produce por una restricción radical de la cantidad de glúcidos, fuente esencial de energía para nuestro cuerpo. En su lugar, predominan grasas o proteínas, como en el caso de dietas proteicas del tipo de la recientemente de moda dieta Keto, la dieta Dukan, la dieta Atkins, …; o las llamadas dietas milagro.

Los cuerpos cetónicos se producen en el hígado y tienen como misión proporcionar energía, sobre todo a cerebro y corazón, siempre en situaciones excepcionales. Por lo tanto, cuando el organismo carece de glúcidos, lo primero que consumen dichos cuerpos es el glucógeno (reserva energética de nuestro organismo) del hígado para obtener dicha energía.

El glucógeno abunda en el hígado, pero también está presente en los músculos, así como en otros tejidos. Así que aunque la proteína que se consume con una dieta cetogénica se metaboliza en energía, los cuerpos cetónicos consumen también el glucógeno de los músculos. En consecuencia, una dieta cetogénica produce pérdida de peso, pero en un principio, de líquidos retenidos, masa muscular y, por último, puede llevar a la pérdida de grasa corporal.

Muchas dietas, sin ser cetogénicas, pueden inducir al estado de cetosis (como las primera etapa de la dieta Smart, determinadas dietas hipocalóricas, dietas depurativas, etc.), pero durante cortos periodos de tiempo, para luego reintroducir el hidrato o glúcido.

Cuando las dietas cetogénicas se alargan…

Se produce, efectivamente, una pérdida de grasa (y de masa muscular) y el aumento de cuerpos cetógenos en sangre y tejidos reduce la sensación de apetito. Pero también puede tener otras consecuencias, como mal aliento, jaquecas, nauseas, irritabilidad, acidosis, etc.

Por todo ello, siempre es recomendable que toda dieta que induzca a un estado de cetosis esté controlada por un experto, precisamente para determinar la temporalidad y controlar sus efectos.

Escrito por:uranda

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