A menudo, ante el estrés y la ansiedad derivada del mismo, uno se siente atraído por comidas que le resultan reconfortantes, y que muy a menudo altamente calóricas. Esta no es una repuesta a una sensación de hambre fisiológica, sino de hambre emocional, y por ello hay que incorporar estrategias para manejar este estrés. 

Relación entre estrés, apetito y obesidad

Según la Asociación Psicológica Americana, “la pérdida de peso nunca tiene éxito si uno se siente agobiado por el estrés, entre otros sentimientos negativos”.

En base a diversos estudios científicos, el estrés está conectado con el hambre emocional y el aumento de peso, entre otros aspectos como la acumulación de grasas, porque puede estimular el apetito por comidas altamente calóricas. Por ello, hay tres ejes esenciales que nos pueden ayudar a disminuir ese estrés y, en consecuencia, el hambre emocional.

Ejercicio para comer de modo más sano

Además de ayudar a perder peso por el gasto energético que implica, el ejercicio tiene otras ventajas a la hora de adelgazar y comer de modo saludable. Descarga estrés, genera endorfinas que mejoran el humor, y gracias a ello, ayuda a controlar el hambre emocional, reduciendo las tentaciones de picar entre horas, y ayudando a no desoír las señales de saciedad que emite el cerebro cuando el hambre ha sido saciada. 

Incorporar la actividad física, ya sea a través de media hora de paseo diario como de gimnasio o ejercicios en casa (ver aquí tabla de ejercicios para hacer en casa y adelgazar), al influir en el control del hambre emocional e incluso de los antojos (entre otros muchos aspectos), no sólo ayuda a perder el peso, sino a mantenerlo posteriormente.

La relajación y el ocio para perder peso

La relajación no necesariamente ha de quemar calorías como el ejercicio, pero resulta esencial como fórmula para descargar estrés. En programas de adelgazamiento como por ejemplo la dieta Smart, la relajación se recomienda con el mismo grado de importancia que el ejercicio para controlar el hambre emocional.

Lo importante es que cada uno encuentre la técnica de relajación que mejor se adapte a uno mismo (tai-chi, meditación, masajes…), pero también es importante abordar la necesidad de compensar los tiempos de descanso, trabajo y ocio (pues resultan relajantes a la vez que influyen en un estado positivo del humor).

Dormir bien y el control del hambre

Cuando no se duerme el tiempo necesario, disminuye la segregación de hormonas que inhiben el apetito y, en consecuencia, se siente más hambre. Es como si el organismo buscara recargar la energía que no ha recuperado durmiendo. Y por ello, dormir entre 6 y 8 horas diarias también resulta esencial para ayudarnos a controlar qué y cuánto comemos. 

Escrito por:uranda

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