Los brotes son fruto de la germinación de semillas de leguminosas o granos de cereales que se consumen crudos y se digieren muy fácilmente. Pero, ¿qué aportan a nuestro organismo?

¿Qué son los brotes?

Cualquier semilla de leguminosa o grano de cereal, siempre sin tostar ni haber sido congelados previamente, puede germinar. Para ello necesitan agua y oscuridad en un lugar cálido. Al cuarto o quinto día, ya se pueden ver los primeros brotes. Cuando estos alcanzan entre los dos y tres centímetros, se deben exponer al sol un par de horas para que las hojas adquieran el color verde fruto de la clorofila. Gracias a ello, se favorece el aumento de la vitamina C y mejora el sabor. Después, bien escurridos y secos, pueden aguantar en la nevera durante una semana y son ideales para incorporar a nuestras ensaladas (ver aquí recetas de ensaladas).

El sabor de los brotes es variable. Por ejemplo, los brotes de alfalfa son tiernos y agradables, los de la mostaza son picantes y los del trigo, debido a los carbohidratos, son más dulces. También resultan muy habituales, dentro de las leguminosas, los brotes de soja y, de entre los cereales, los de cebada o de arroz. Todo ello sin pasar por alto los brotes de berro, rábano o también los de semillas como calabaza, girasol, lino o sésamo.

Valor nutritivo de brotes y germinados

Bajos en calorías, los brotes facilitan la digestión de fibras, proteínas y grasas gracias a las enzimas que aportan a nuestro organismo, por lo que resultan muy digestivos.

Pero si en algo destacan los brotes es especialmente en su aporte de vitaminas. Así, con la germinación, uno de los nutrientes que más aumenta es la vitamina C. De hecho, la soja germinada, por ejemplo, incrementa su contenido en vitamina C hasta un 100% y los brotes de trigo pueden aumentarla hasta un 600% en sólo cinco días. A su vez, el trigo germinado llega a incrementar hasta tres veces su contenido en vitamina E, excelente antioxidante presente en los brotes en general.

Además, las vitaminas B1, B2 y B3, que contribuyen al buen funcionamiento del sistema nervioso, son abundantes en los germinados de alfalfa, trigo, girasol, centeno y sésamo. Y los germinados de alfalfa pueden contener más beta carotenos que el tomate, así como interesantes aportes de vitamina K. Mientras que los beta carotenos (pro-vitamina A) son esenciales para el crecimiento o la vista, entre otros aspectos, la vitamina K posee propiedades coagulantes.

A todo ello, cabe añadir que los brotes, sobre todo de legumbres como alfalfa o soja, nos proporcionan proteínas completas que se transforman en los ocho aminoácidos esenciales. Los aminoácidos, entre otros aspectos, contribuyen a reforzar nuestro sistema inmunológico así como previenen el envejecimiento prematuro de las células.

Además, los brotes aportan interesantes cantidades de minerales, destacando el hierro, muy presente en brotes de alfalfa o soja; el calcio, en brotes de sésamo, alfalfa o girasol; y el potasio, en brotes de sésamo, girasol, soja o judía.

Escrito por:uranda

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