Ante el estrés, la ansiedad, la tristeza, e incluso la alegría, podemos buscar la comida como alivio o recompensa. ¿Pero qué tipo de comida? ¿Por qué no nos da por comer una ensalada, unas crudités o unas verduritas a la plancha?
¿Qué son los alimentos emocionales o alimentos consuelo?
Cuando se come para aliviar o recompensar un estado de ánimo determinado, acudimos a unos tipos de alimentos determinados, son los alimentos emocionales o alimentos consuelo.
Cada persona puede tener sus alimentos emocionales o alimentos consuelo que pueden variar según el estado de ánimo que nos impulsa a comerlos, pero hay un elemento común en todos ellos: son alimentos ricos en azúcares y/o grasas (ver aquí).

Hay una explicación evolutiva en ello. El ser humano como especie ha sido durante más tiempo cazador-recolector, sin control sobre la producción de sus alimentos. Y en esa época, se calcula que el 80% de la comida que se ingería era procedente de la recolección (vegetales, granos, frutas), mientras que el 20% procedía de la caza. Por lo tanto, la ingesta de proteína y grasas de origen animal era menos habitual y debía hacerse rápido para evitar que se degradara el alimento, siendo a su vez este alimento el que podía propiciar, entre otras cosas, reserva energética en forma de grasa corporal. Y eso es lo que, de alguna manera, ha programado a nuestro organismo para hacerla deseable. En el mismo sentido, los azúcares, en forma de hidratos simples o complejos, generan una aporte de energía rápido que, si no se consume, se convierte en reserva o grasa corporal.
Además, hay estudios que apuntan que los alimentos altos en azúcares y/o grasas activan los centros del placer de nuestro cerebro, generando satisfacción. Es por ello que son los que buscamos cuando comemos por hambre emocional (ver aquí cómo funciona el hambre emocional).
¿Con qué sentimientos se buscan los alimentos emocionales?
Aunque también son conocidos como alimentos consuelo, los alimentos emocionales no solo se buscan para aliviar sentimientos negativos, sino que los sentimientos positivos también nos pueden conducir a ellos. Así, por ejemplo, un estudio detecto que alimentos como la pizza se buscan más cuando se está contento, mientras que el aburrimiento conduce a alimentos salados y crujientes, y la tristeza busca como consuelo dulces como helado, galletas, etc.