Muchas dietas prometen resultados rápidos: siete kilos en un mes, cuatro en una semana… Y es que una pérdida de peso rápida es tentadora, pero el peso que se pierde rápido, se recupera a igual o mayor velocidad y por eso, esas promesas de pérdidas rápidas de peso nos deberían hacer desconfiar de esas dietas. ¿Por qué? ¿Cuánto es sano perder en un mes?

Más que perder peso, perder grasa

Lo primero que hemos de tener en cuenta para saber cuántos kilos es sano perder en un mes es que nuestro peso corporal es la suma de diferentes elementos: huesos, músculo, líquidos, grasa… Y cuando queremos adelgazar, lo que queremos perder en verdad es grasa corporal. Así que, cuando hablamos de kilos a perder, deberíamos hablar de kilos de grasa corporal.

En este sentido, si el porcentaje de grasa corporal es más alto, se puede adelgazar con mayor rapidez sin poner en riesgo la salud que si el porcentaje de grasa es más bajo.

Adelgazar 2kg de grasa al mes

Perder 2kg de grasa al mes sería un ritmo factible y saludable. Pero esta es una regla general que puede variar en función de la constitución de la persona e incluso del sexo, ya que los hombres suelen perder peso más rápido que las mujeres.

A su vez, el ritmo en la pérdida de peso puede ser variable a lo largo el tiempo. Y es que, cuando se parte de un peso mayor es habitual perder más peso al principio, ya que el gasto metabólico es mayor. Por ello, los últimos kilos suelen llevar más tiempo.

¿Por qué se estanca la pérdida de peso?

Con todo ello, el ritmo de la pérdida de peso suele estancarse en algún punto del proceso. Pero en verdad, aunque nos parezca lo contrario, es un buen indicativo. Y es que hoy día, tenemos claro que toda pérdida de peso va asociada, no sólo a la alimentación, sino al aumento de la activada física y, por lo tanto, del ejercicio. Y esto, al principio, puede implicar un aumento de la masa muscular (que no implica que la grasa se convierta en músculo: ver aquí por qué).

Cuando esto sucede, no perdemos peso en una báscula normal (hay básculas específicas para medir la pérdida de grasa), pero notamos una pérdida de volumen. Y si mantenemos la alimentación equilibrada y el ejercicio que nos han llevado a esta situación, a la larga, a nivel global, perderemos peso, porque el aumento de la musculatura conlleva un aumento del gasto energético que nos llevará a perder grasa.

Los riesgos de una pérdida de peso rápida

Por el contrario, la pérdida rápida de peso, por muy tentadora que sea, nos puede llevar a perder masa muscular sin perder necesariamente ese excedente de masa grasa que debería ser nuestro objetivo al adelgazar. Y según llevemos a cabo esa pérdida de peso rápida, también puede conllevar sensación de fatiga, mayor riesgo de lesión, desajustes hormonales, etc.

Y a todo ello cabe añadir que la pérdida de peso rápida no será definitiva, porque estaremos preparando a nuestro organismo para el famoso efecto rebote. Esto es porque el peso que se pierde rápido va asociado a dietas muy restrictivas que solo se pueden llevar a cabo durante un tiempo limitado. Pasado este tiempo, el cuerpo entra en una situación de “alerta” para acumular energía por si vuelve a presentarse una situación restrictiva, con lo que va a tender a acumular grasa de forma más efectiva de lo que lo hacía antes. Y si a ello sumamos que, acabada la dieta, no asimilamos hábitos de alimentación acumulable, no sólo se puede recuperar el peso tan rápidamente como se perdió, sino que se puede sobrepasar el peso que nos llevó a iniciar la dieta restrictiva.

Escrito por:uranda

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