Que la sociedad se acelera es una realidad, y esto influye en el tiempo destinado para comer, pero también en el destinado a cocinar. Y este es una elemento que favorece el crecimiento de la dieta global (ver aquí) y, además de poner en peligro la diversidad alimenticia, nutritiva y gastronómica del planeta, puede poner en peligro nuestra salud.

Cómo se engorda sin dedicar tiempo a cocinar

Con más o menos tiempo, podemos encontrarnos ante dos concepciones del acto de cocinar:

  • la de quien lo disfruta y le dedican tiempo como si fuera una afición que enriquece su espacio de ocio;
  • la de quien ve la cocina una obligación, una tarea del hogar que es mejor resolver cuanto antes.

En este último caso, cabe mayor riesgo de que la forma de resolver sea aprovechar alguna de esas opciones que nos presenta la industria alimenticia y que en sus estrategias de márketing (ver aquí el márketing de los alimentos) nos vende precisamente que su objetivo es facilitarnos la vida. Estamos hablando de

Lo que solemos ingerir si este tipo de comidas se convierten en una forma de alimentación es:

Cómo equilibrar la dieta dedicando poco tiempo a cocinar

Pero también se puede comer sano, y muy rico, sin pasar mucho tiempo en cocina. Lo primero y esencial es partir siempre de alimentos naturales y mínimamente procesados. Y emplear técnicas de cocina rápidas pero sanas:

  • asar a la plancha es rápido, no requiere de grasa adicional y carameliza los sabores de los alimentos;
  • asar al horno, se emplea para piezas grandes, pero la ventaja que tiene es que programas el horno y te olvidas.
  • cocción al vapor ya no requiere de una vaporera específica, se puede cocinar al vapor incluso al microondas, y es un método que permite conservar todos los nutrientes realzando los sabores propios d ellos alimentos
  • hervir, nos permite dejar los alimentos en una olla cocinándose con el calor del agua, sin grasas adicionales y sin requerir demasiada atención. Lo único que debemos tener en cuenta es que ciertas vitaminas pueden quedarse en el agua de cocción, así que piensa en él como en un caldo.

A su vez, también disponemos de métodos de conservación como el congelador que favorecen el ahorro de tiempo. Así, por ejemplo, muchas recetas mediterráneas parten de un sofrito y a menudo se enriquecen con caldo. Por ello, a la hora de hacer un sofrito o un caldo, siempre se puede elaborar mayor cantidad de la necesaria para una sola receta, ya que se va a emplear el mismo tiempo independientemente de la cantidad. Si luego se congela en tarros ajustados a la proporción de la familia, tendremos mucho tiempo ahorrado para cocinar recetas algo más elaboradas de forma rápida, ya que una vez descongelado el sofrito base o el caldo, luego se puede emplear para arroces, fideos a la cazuela, guisos, etc., matizando los sabores con condimentos gustosos y nada calóricos como son las especias y las hierbas aromáticas.

Y para una cocina sana


Escrito por:uranda

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