Los orígenes de la pirámide alimenticia

Para conseguir un estado nutricional óptimo es esencial una ingestión de alimentos variada, pero también equilibrada en cuanto a las proporciones de los tipos de alimentos. En este sentido, en 1988 en Helsinki (Finlandia), la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), y la Organización Mundial de la Salud también de las Naciones Unidas (OMS) establecieron, además de cantidades determinadas de fibra, vitaminas y minerales, una proporción de macronutrientes en relación al valor total calórico ingerido:

Sin embargo, se requería de una herramienta fácil y gráfica para fomentar una alimentación equilibrada (ver aquí cómo debe ser una alimentación equilibrada). En la Suecia de los años 70, a raíz del encarecimiento de los alimentos, aparecieron representaciones piramidales de los mismos. Entonces, la base estaba constituida por los alimentos básicos y, a la vez, más accesibles en cuanto al precio, y ascendía hacia los complementarios y más caros. Uniendo esta idea piramidal con las proporciones de macronutrienes establecidas para una alimentación equilibrada, en 1992, el departamento de Agricultura de Estados Unidos creó la conocida como pirámide alimenticia centrada en los valores nutricionales de los alimentos en relación a las necesidades de nuestro organismo.

¿Qué es la pirámide alimenticia?

La pirámide alimenticia es, por lo tanto, una representación esquemática de la proporción en que debemos consumirlos. Así, la pirámide establece cinco categorías de alimentos, de forma que los alimentos que se deben consumir habitualmente están hacia la base, y los de consumo esporádico, en la cúspide, tal y como podéis observar en la infografía inferior. Además, las últimas versiones no se limitan a la alimentación, ya que elementos de nuestro estilo de vida como el sedentarismo son factores de riesgo para la salud (ver aquí). Por ello, en la base, y por tanto con regularidad diaria, se hallan cuestiones como el ejercicio físico (ver aquí tabla de ejercicio para hacer en casa), pero también otros aspectos referentes al el equilibrio emocional (ver aquí que incorporar a tu estilo de vida para controlar el hambre emocional), las necesidades de hidratación a través de la ingesta de agua (ver aquí cuánta agua beber al día), o técnicas culinarias saludables como asar, hervir o cocer al vapor (ver aquí).

Escrito por:uranda

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